Por: Benjamín Díaz Salazar

El momento de aplicar los instrumentos llegó.

En un primer acercamiento con el caso “La Valenciana” como proyecto de sustentabilidad ambiental es posible determinar un i) rechazo al proyecto de los habitantes, ii) un importante juego político dentro de todo el proceso de construcción, “mantenimiento” y seguimiento, y iii) una indefinición de la sustentabilidad ambiental como proyecto de verdadero proyecto ecológico.

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La actual “La Valenciana” Foto del autor

Por otra parte, según las encuestas realizadas a un grupo de habitantes de Iztapalapa, seleccionados de distintos conjuntos habitacionales, se concluyen una insatisfacción por parte de la población respecto a los servicios provistos por la delegación y de los espacios públicos que rodean sus colonias. Sin embargo, es importante continuar con la pesquisa de información en otro grupo de habitantes para poder ofrecer una perspectiva más amplia de las principales problemáticas de la Delegación Iztapalapa.

En el acercamiento que se tuvo con las autoridades se percibió una actitud de apertura y cordialidad. Sin embargo, por agendas específicas las citas fueron agendadas una semana después de lo solicitadas. Cabe esperar la apertura que muestre la oficina de transparencia respecto del proyecto y las conclusiones que desde ahí se puedan ofrecer.

Por el momento es imposible ofrecer conclusiones tajantes, lo cierto es que se van perfilando algunos manejos claros respecto a la sustentabilidad ambiental y, claro está, de la percepción de la ciudadanía para la administración pública.

De a ustedes el link del seguimiento al proyecto

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