El final

Por: Benjamín Díaz Salazar *

En 2009, el gobierno del Distrito Federal, en manos de Marcelo Ebrard Casaubón, puso en marcha un proyecto de rehabilitación de unidades habitacionales. El proyecto en general buscó dotar a ciertos espacios públicos de un aire sustentable y sobre todo, de una apariencia más ecológica. La Delegación Iztapalapa, en ese entonces bajo la administración de Clara Brugada, fue electa como aquella en la que se aplicaría la primera rehabilitación ya por las características poblacionales, ya por los problemas medio ambientales de la zona.

            Después de un proceso extraño y desconocido, la Unidad Habitacional “La Valenciana” fue designada como la primera de un amplio proyecto de sustentabilidad habitacional en el Distrito Federal. El GDF designó 2 millones de pesos para la rehabilitación que consistió en la colocación de huertos y jardines verticales en los edificios con sistemas de auto-riego, la adaptación de paneles solares para la generación de energía y el calentamiento de agua, la aplicación de un sistema de recolección de aguas pluviales para el sostenimiento de los jardines y de los mismos edificios, y por último, contempló la mejora de espacios públicos y áreas verdes con la instalación de flora ornamentaría.

La evaluación de “La Valenciana” tuvo como objetivo conocer de qué manera se enfrenta un problema medioambiental en un pequeño nivel: una delegación. Sin embargo, se reflejó un problema más amplio: la política, la administración pública y los recursos provistos por miles de mexicanos a través de los cada vez mayores impuestos. La Valenciana permitió conocer el problema de fondo: quién maneja a la sociedad, y sobre todo, a los recursos.

            ¿En dónde queda la sociedad civil cuando se trabaja para las industrias, para otorgar licitaciones nepotistas y sobre todo, para enriquecer las cuentas bancarias de la “clase” política?

Una vez más, les comparto la liga al texto completo
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Camino al fin

Por: Benjamín Díaz Salazar *

La Valenciana abre una ventana interpretativa sobre la realidad de la administración pública en nuestro país, la indiferencia de la sociedad civil por la toma de decisiones y, claro está, el ostracismo condenatorio de la sustentabilidad ambiental. El plan eco sustentable de la Unidad Habitacional La Valenciana en 2009 puso sobre la mesa elementos importantes: las energías renovables, la re utilización de aguas pluviales, cuidado y re forestación de áreas verdes y, sobre todo, una educación ambiental para el cuidado de los huertos y jardines verticales. Sin embargo, ¿qué de aquello se logró? Sin tapujos puedo admitir que nada.

            Los vecinos ven ahora con recelo enormes pedazos de pared pintadas de verde por el impermeabilizante utilizado, otros menos afortunados observan cómo en una lateral de su edificio cuelga una estructura gigantesca llena de tierra, de hojas secas y de fauna nociva que decide anidar. Y mientras el envío de cartas a la delegación continúa para mover las instalaciones restantes, se pierden entre escombros y la basura dos millones de pesos.

            Mientras los pequeños habitantes de “La Valenciana” juegan en espacios por demás denigrantes, justo al lado se privatiza una cuadra en favor de un templo religioso con extensas áreas verdes y una enorme barda que impide su disfrute. Es ahí donde la sustentabilidad poco importa y preocupa más la subsistencia, por no ser asaltado camino al trabajo o de vuelta a casa; esperando que al llegar se encuentren todos los bienes materiales que con esfuerzo se adquirieron.

            Es ahí donde debe radicar la sustentabilidad ambiental, en una conciencia ciudadana, pero que no imponga medidas “bonitas” para la foto, sino que resulten de verdadera utilidad para este diálogo entre los habitantes y su medio, con miras a preservar, verdaderamente, un espacio para las generaciones futuras.

Comparto a ustedes el link del texto en extenso

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En el proceso

Por: Benjamín Díaz Salazar

El caso de “La Valenciana” continúa dando elementos de análisis, pues permite vislumbrar en un caso específico un problema de amplitud, me atrevo a decir, nacional. Las políticas públicas instrumentadas sin un apoyo social, provocan la reprobación de la misma hacia sus autoridades. Aunque también es cierto que existe una falta de conciencia ecológica por parte de la población.

            El problema de la sustentabilidad ambiental requiere de una constante comunicación entre la sociedad civil y aquellos que se auto otorgaron la capacidad de dictar las líneas de acción en materia de sustentabilidad ambiental.

            Se presentan a continuación los resultados obtenidos en la evaluación, los cuales sin duda deben ser sometidos a una lectura más amplia, pero sobre todo crítica e inclusiva, que permita vislumbrar los caminos por los que llevará la investigación y, claro está, las propuestas finales.

Les comparto aquí el link.

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Esta es “La Valenciana”

Por: Benjamín Díaz Salazar

El momento de aplicar los instrumentos llegó.

En un primer acercamiento con el caso “La Valenciana” como proyecto de sustentabilidad ambiental es posible determinar un i) rechazo al proyecto de los habitantes, ii) un importante juego político dentro de todo el proceso de construcción, “mantenimiento” y seguimiento, y iii) una indefinición de la sustentabilidad ambiental como proyecto de verdadero proyecto ecológico.

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La actual “La Valenciana” Foto del autor

Por otra parte, según las encuestas realizadas a un grupo de habitantes de Iztapalapa, seleccionados de distintos conjuntos habitacionales, se concluyen una insatisfacción por parte de la población respecto a los servicios provistos por la delegación y de los espacios públicos que rodean sus colonias. Sin embargo, es importante continuar con la pesquisa de información en otro grupo de habitantes para poder ofrecer una perspectiva más amplia de las principales problemáticas de la Delegación Iztapalapa.

En el acercamiento que se tuvo con las autoridades se percibió una actitud de apertura y cordialidad. Sin embargo, por agendas específicas las citas fueron agendadas una semana después de lo solicitadas. Cabe esperar la apertura que muestre la oficina de transparencia respecto del proyecto y las conclusiones que desde ahí se puedan ofrecer.

Por el momento es imposible ofrecer conclusiones tajantes, lo cierto es que se van perfilando algunos manejos claros respecto a la sustentabilidad ambiental y, claro está, de la percepción de la ciudadanía para la administración pública.

De a ustedes el link del seguimiento al proyecto

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Adecuando el camino

Por: Benjamín Díaz Salazar

Es momento de seguir construyendo el camino para la evaluación del proyecto de sustentabilidad ambiental. Definir los indicadores y puntos más exactos de la metodología con la que se trabajará, permitirá que se genere un proyecto aplicable, que permita estructurar resultados útiles para la interpretación final que nos proponemos.

Dejo pues el link para descargar el proyecto con algunas adecuaciones realizadas.

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¿Cómo evaluar?

Por Benjamín Díaz Salazar

El proponernos establecer un análisis de necesidades con miras a la evaluación de los proyectos sustentables de Iztapalapa, nos enfrentamos con la pregunta sobre el cómo.

En la medida en que nos propusimos analizar la percepción de la población sobre las políticas públicas en materia ambiental, así como el enfoque que se tiene desde el poder sobre el mismo tema, propongo tres espacios para la evaluación:

i) La percepción desde los habitantes de “La Valenciana”

ii) La percepción desde los funcionarios de Iztapalapa sobre la sustentabilidad y el proyecto “La Valenciana”

y por último,

iii) La percepción de los habitantes de Iztapalapa sobre la administración en materia ambiental.

Dejo a ustedes el link de los posibles instrumentos a implementar.

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Planeando el camino

Por Benjamín Díaz Salazar

Iztapalapa enfrenta una serie de problemáticas habitacionales y ecológicas que requieren una atención pertinente, crítica y sobre todo, de largo alcance.

Los gobiernos locales en trabajo conjunto con la Jefatura de Gobierno, han presentado iniciativas a los ciudadanos en dos líneas importantes: i) abastecimiento de agua y ii)sustentabilidad habitacional

Delegados van y vienen sin ofrecer soluciones tangibles a los problemas de la demarcación, dejando en evidencia el papel secundario y ampliamente político del medio ambiente.

Un trozo de Ciudad

Un trozo de Ciudad. Foto de David F. Uriegas

El único proyecto tangible de la delegación en materia de sustentabilidad ambiental es la unidad habitacional “La Valenciana”, la cual ofreció resultados fugaces y que despierta la pregunta central de esta evaluación,

¿Cuál es el papel de la sustentabilidad ambiental como discurso político de los proyectos de gobierno?

Una vez más, les comparto el link de la presentación

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Juguete de la política

Por Benjamín Díaz Salazar

En 2010, el INEGI contabilizó 8 851 080 habitantes en la Ciudad de México, de los cuales 1 815 786 viven en la demarcación de Iztapalapa. Con el 20 % de la población total de la capital, es considerada la delegación con el mayor número de problemas de carácter social, económico y ambiental. Con un nombre que carga la raíz de su problema, Iztapalapa o “el lugar de las lajas sobre el agua”, enfrenta día con día un desabasto del agua, una mala calidad en el poco líquido que llega los hogares y un claro problema habitacional.

            En 2009, el gobierno del entonces Distrito Federal, a cargo de Marcelo Ebrard Casaubón, impulsó de la mano de la polémica delegada, Clara Brugada, un proyecto modelo de sustentabilidad ambiental en una zona habitacional. La unidad habitacional “La Valenciana”, se coronó como la primera de las ocho proyectadas, llamadas unidades ecológicas.

            La inversión de 2 millones de pesos permitió a los habitantes de la colonia Juan Escutia, en los límites con el municipio de Nezahualcóyotl, disfrutar de una zona habitacional totalmente sustentable. Tinacos que recibían el agua pluvial, jardines horizontales por goteo colocados en las fachadas de los edificios, calentadores solares, captadores de energía solar y otros tantos instrumentos dignos de un premio en ecología, fueron colocados en “La Valenciana”.

            Se dotó a los vecinos de un jugoso presupuesto para adquirir lámparas ahorradoras y echar a andar los huertos comunitarios. Según declaraciones del momento, el ahorro del gas sería del 75 por ciento y la plusvalía de los departamentos aumentaría considerablemente por los beneficios otorgados. Sin embargo, el encanto por la “unidad ecológica” fue corto y al poco tiempo devinieron los problemas de mantenimiento.

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Unidad “La Valenciana”. Foto tomada de Jardines Verticales

Según el periódico La Jornada, la unidad “La Valenciana” sufre de un abandono y sequía. Los elementos ecosustentables, como calentadores solares y captadores de energía, fueron robados o destruidos. Los tinacos fueron sustraídos y las canaletas que funcionan para el uso del agua pluvial son ahora un nido de gatos y demás fauna nociva.

¿Qué pasó con el proyecto “La Valenciana”? Lo mismo que ocurre con los proyectos habitacionales: son abandonados por la falta de sostenimiento económico. Es decir, se utilizan campañas ecológicas para agrandar el peso político, pero se abandona el principal interés: la población.

            La sustentabilidad es un juguete de la política, caro y de difícil mantenimiento. El verdadero problema radica en la pose para la foto, pues se busca demostrar que se actúa en pos de la comunidad, pero tan solo el tiempo que dura el flash. Será menester evaluar los logros y alcances del proyecto “La Valenciana” así como algunas otras iniciativas sobre el manejo del agua a lo largo del módulo, pero sobre todo, la atención se centrará en las políticas públicas vinculadas con la sustentabilidad en Iztapalapa.

Dejo aquí el link, para revisar este texto en versión de documento

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La sustentabilidad en Iztapalapa

Por Benjamín Díaz Salazar

El verdadero dilema de la sustentabilidad es la capacidad gubernamental y social por diseñarla, implementarla y sobre todo, mantenerla. Existen municipios de la Ciudad de México que exigen un mayor número de atención por la densidad de población o la cantidad de problemas que enfrentan en materia ambiental.

Iztapalapa es la demarcación con un mayor número de habitantes, de unidades habitacionales y sobre todo, de problemas por el agua. A lo largo del tiempo las autoridades locales han implementado proyectos para enfrentar el dilema del agua y su escasez, así como también proyectos por volver asequible la convivencia entre los iztapalapenses y su medio.

Aquí presento a ustedes una lista de 9 proyectos realizados en Iztapalapa en los últimos años, de los cuales, solamente uno ha podido ser implementado a cabalidad con resultados cuestionables.

Dejo aquí pues la liga para el documento:

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Niños y el agua

Los niños y el agua. Foro de David F. Uriegas

Continuamos al tanto de aquello llamado Ciudad.

Sustentabilidad y política

Por Benjamín Díaz Salazar

A lo largo de los años, el ser humano se ha encargado de aprovechar desmedidamente los recursos naturales. Hasta hace algunas décadas, iniciativas privadas y organizaciones civiles levantaron la voz por las graves consecuencias que los daños ambientales ocasionaron en la población.

Bastó pues el desastre de Hiroshima o el colapso de Chernóbil para darnos cuenta que el planeta pedía a gritos un respiro. A partir de entonces, algunas potencias mundiales han hecho un llamado para organizarse y frenar el deterioro ambiental. En un primer momento la educación ecológica buscó llevar el mensaje del problema a la sociedad, haciendo recapacitar sobre los daños que se ocasionaban y algunas medidas para modificar los hábitos.

Los resultados de aquella educación ambiental fueron limitados, provocando que el deterioro del medio continuara hasta niveles casi catastróficos. Es imposible ahora disfrutar una estación del año en plenitud. Lluvias en verano, calor en invierno, huracanes en primavera y demás contrariedades ocasionadas por el deterioro ambiental. Cifras intolerables del IMECA nos asolan día a día en la Ciudad de México.

Jardineros mexicanos haciendo sus cosas

Trabajadores de la CDMX. Foto de David F. Uriegas

Con relativa proximidad, las instancias gubernamentales han demostrado una legítima preocupación por la situación ambiental y todas las consecuencias que ha desencadenado en la población. Enfermedades, catástrofes naturales y otras tantas alteraciones han puesto a los gobiernos estatales y federales a dialogar sobre alternativas de solución rápida a los conflictos. Y es ahí donde radica el principal problema: la inmediatez.

La sustentabilidad se popularizó en el léxico político como un sinónimo de bienestar para la población y el ambiente, sin embargo, pocas veces ha estado acompañado de un proyecto a largo alcance y sobre todo, limitado en la construcción desde la perspectiva de la sociedad y de los especialistas.

Es por eso que resulta indispensable que nos sentemos a dialogar con nuestra comunidad. Es necesario que construyamos estrategias que nos permitan convivir de manera más  amigable con nuestro entorno, con vistas a la mejora del ambiente para nuestras próximas generaciones. Asimismo, es crucial que comencemos a educar en el cambio, que fomentemos desde pequeños una conciencia civil, en donde comprendamos que lo que unos hacemos, a todos nos afectan.

Propongo pues evaluar y diagnosticar las iniciativas de gobierno aplicadas en la demarcación de Iztapalapa en materia de sustentabilidad ambiental. Lo anterior con el propósito de esclarecer tres cosas: (i) el uso de fondos públicos y su adecuado uso en favor de la comunidad, (ii) el adecuado enfoque ambiental que se aplican en las iniciativas delegacionales y (iii) permitir en la población de la demarcación una concientización en materia ecológica.

Se eligió a la demarcación de Iztapalapa por dos razones importantes, más allá de ser aquella en donde vivo: es la delegación con el mayor número de habitantes en la Ciudad de México y por lo tanto, mantiene un alto índice de problemáticas de urbanidad y ocupación de espacios. Y la segunda, el gran desabasto de agua que ha presentado desde hace ya algunos años y su implicación en la forma de vida de los habitantes.

Es pues un proyecto para evaluar las políticas de gobierno en materia ambiental, pero también un ejercicio que permita concientizar sobre los problemas venideros si no existe una respuesta rápida al problema del ambiente.